educar a los hijos

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Recursos para una educación útil a nuestros hijos.

¿Cuál es el Enfoque Idóneo como Padres, para abordar el aprendizaje de nuestros hijos?

En realidad, el enfoque útil para ellos, cambia nuestra forma tradicional de comprender el aprendizaje y la enseñanza. Como padres, somos quienes hemos de afrontar un nuevo aprendizaje, que nos lleve a disponer de la cualidad y capacidad, de facilitar el aprendizaje de nuestros hijos. La verdadera dirección hacia donde apuntar, es directamente hacia la herramienta  innata que existe en cada uno de nosotros desde siempre, y es la capacidad de aprender algo nuevo.  Esta herramienta la tiene nuestro hijo, y ya les funciona a la perfección, hemos de permitir que sea utilizada por ellos y para ellos.

¿y por qué no aprender como padres de nuestros hijos?. ¿Crees que tu hijo puede enseñarte algo nuevo que no sabes aún?

Si observamos a nuestros hijos, como un Ser que está en la vida para desarrollar sus capacidades, generamos un contexto basado en la educación sobre la experiencia. Si nos centramos en enseñarles el detalle de la vida, es fácil olvidarnos de que el mayor recurso útil que dispondrá a lo largo de su vida, será mantenerse consciente de sus capacidades.

Por tanto, te propongo reconstruir el significado de aprendizaje y enseñanza. Aprendizaje es el elemento vital que está activo y sano en tu hijo, el cual le servirá a él para comprender y descubrir cómo es el mundo y las situaciones, el sacará sus conclusiones y le facilitarás que sena parte de la verdad, después podrás aportarle tu visión, pero respetando completamente al suya y sin sutilmente persuadirle para que la cambie. Y educar o la enseñanza, como el espacio que puedes generar para que él descubra la vida por si mismo, y con tu ayuda.

El reto está en dejar de lado el sistema obsoleto de creencias y valores que nosotros mismos como padres, ni siquiera hemos llegado a experimentar conscientemente. Hemos archivado y creído como verdadero lo que nuestros padres nos han contado, de su experiencia y sin chequear si fue discurrido o experimentado por ellos,  simplemente hemos memorizado eso que nos contaron, lo hicimos en una edad temprana, donde ni si quiera podíamos razonar, hemos absorbido sin más y nos hemos dedicado a repetir patrones de forma inconsciente.

Disponemos de demasiados datos que pertenecen al pasado, y que en el día a día en nuestro presente, extrapolamos hacia el futuro, para protegernos y evitar que se vuelva a repetir eso que nos contaron o ocurrió. Hay un 99% de posibilidades de que el próximo presente que vivas sea completamente nuevo. Cuando sucede de nuevo lo mismo, es nuestra forma de observar la que está obsoleta. No es lo mismo mirar desde el posible pasado, que mirar lo nuevo que va a aparecer ante nosotros.

Los niños aún miran desde lo nuevo, siguen absorbiendo, y les damos datos obsoletos, para que estén preparados. Olvidamos que la mejor herramienta que disponen, es su sentido común, la utilización de su sentido común. Un niño sabe cuando hay algo que no encaja, te pregunta y no le escuchas, no crees que eso que puede decir o deducir, pueda ser parte de la verdad que ocurre. Acabamos con rolles de costumbres.

También obsoletos los mensajes del sistema, que usa la misma medida, pretende protegernos, usan los estudios y estadísticas, hemos asumido el que nos controlen como medio para subsistir, y corremos para ello cada día, el dinero, el trabajo, es una hábito social que nos lleva a correr, tenemos prisa para ir a? a donde?, siempre corriendo sin saber a dónde vamos. Tantas ideas, tantas gestiones, tantos compromisos, que no nos da tiempo a pararnos a observar, escuchar, y aprender.

Si establecemos una actitud de escucha, un espacio para tu hijo, un momento donde observar y escucharle, tratar de mirar desde su perspectiva, estableces una nueva relación, y ello repercute directamente en la actitud de él.

Un alumno del Curso de Inteligencia Emocional Método ®EmoCoaching, después de una de las sesiones, me contó su experiencia. Llegó a su casa y por primera vez en varios años decidió no replicar a su hijo y escuchar aquello que tuviera que decirle. Después de esa experiencia, esa misma tarde después de comer, su hijo decidió dormir la siesta con él, algo que dejó de hacer varios años atrás. El padre no creía que fuera posible recuperar ese aspecto y se sorprendió de que dependía de él cambiar la forma de relacionarse de su hijo con él.

Ese pararnos, para escuchar al otro, y observar sin más, actica nuestro sentido común. Y es cuestión de establecer tu intención. Decide tu intención previa, y vive la experiencia que salga desde esa intención. Si te haces conscientes de tus intenciones y te permites parar un instante a practicarlo, obtienes en tu mano la posibilidad de transformación de tu entorno. Simplemente deja que el sentido común haga el resto, el ya se encarga.

Nuestra herramienta en su plena y máxima esencia, que ocurre cuando dejamos que funcione por si sola de forma natural y esperamos que nos haga discernir con claridad mostrándonos las verdaderas respuestas a las situaciones, es lo único que necesitan nuestros hijos, y nosotros mismos. Si generas este espacio bilateral de enriquecimiento y comprensión, amarás y conseguirás que te amen.

Es importante tomar consciencia y aceptar, que la mayor parte de nuestra forma de ver el mundo, al menos valora un 50%, se compone de reglas y creencias que no hemos vivido, sólo las copiamos y creímos de otras personas. Está pasando constantemente a nuestro alrededor. Si no las experimentamos y comprendemos por nosotros mismos, acaban condicionando nuestro propio desarrollo, pues evitaremos y eludiremos experiencias futuras durante nuestra vivencia del presente, bajo un techo de tanto detalle de información que nos lía y mantiene apartados del aprendizaje. Significa que podemos llegar a observar una verdad más profunda de la realidad, pues toda la realidad ya está ocurriendo a cada instante, y sólo elegimos una forma de mirar hacia ella. Es como la fotografía que hiciste un día, y años después la miras y osbervas aspectos nuevos que estaban retratados, y que no viste entonces.

Si nos basamos exclusivamente en el respeto por la capacidad innata que ya dispone nuestro hijo de darle forma aquello que observa, y que aunque se diferencie con el estándar establecido por los adultos, preservamos su observación añadiendo una más que sea la nuestra propia, conseguiremos que él siga preservando la variedad de formas de mirar la realidad, y ello le de un bagaje y recurso más poderoso para enfrentarse a la vida.

Desde esta perspectiva, de repente nos convertimos en un medio para que ellos vivan la experiencia y la comprensión de ella. No es lo nosotros les  decimos que es, se trata de lo que ellos pueden averiguar por si mismos sobre lo que es.

Y aunque su versión sea distinta a la nuestra, importa que su capacidad de elegir desde lo que observan, salga de su observación y coherencia.

Cuando nos echamos encima la responsabilidad de saber lo que ellos no saben, cuando partimos desde este enfoque arraigado, dejamos de vernos como personas  que podemos aún aumentar nuestra visión de la realidad. Más allá de la versión correcta o incorrecta, puedo contarle la mía propia, pero si no la viven ellos, si no se empapan de su propia coherencia, lo que aportamos sólo les servirá para prever, sobre algo que muy posiblemente jamás ocurra a lo largo de toda su vida.

De hecho podrás cortar su propio discurrir. En una sesión de coaching, la hija de 14 años había cateado 7 asignaturas, no era normal para la madre. La niña construyó su plan de estudio para el verano, y en el recurso útil para ella de que la madre le chequeara el estudio diario, surgió el que lo que a ella le valía era que su madre le preguntara por lo estudiado esa tarde, que ella le dijera lo que sabia y que la madre le indicara aquello que le faltara, para volver a su habitación a preparárselo de nuevo. Cuando regresó la madre, y busqué el compromiso de ella para este recurso, contó que cuando la hija de explicaba el tema estudiado, ella le decía: – está mal, no es así, tienes que volver a estudiarlo, si no lo sabes no conseguirás aprobar.

Si os fijáis, el mensaje que trasmite la madre es que si no lo sabes catearás, no llegarás a aquello que te propones, en lugar de empoderarla y sobretodo en preguntarle a su hija, cual es el sistema que mejor le viene a ella. En este caso la madre comprendió, se adaptó al formato de su hija, con peso inicialmente pues no creía en que su hija fuera capaz de aprobar las asignaturas, ella misma como madre observaba desde sus propias gafas, y no se veía a si misma capaz de realizarlo.

Somos seres que creamos nuestra realidad. Significa que inculcando una previsión de futuro para ellos,  seguramente generaremos esa realidad para ellos. Si no crees en que tu hijo podrá crecer, si no crees que tu hijo aprenderá, ellos lo notan. La madre en el ejemplo anterior, sentía su responsabilidad para con su hija, y era su carga. Cuenta con tu hijo, él puede ayudarte a desarrollarse por si mismo. Tu hij@ un día marchará, es ley natural. Tu hijo ya es inteligente, suele ocurrir en familias donde la forma de funcionar es jerárquica, que los hijos se hacen pequeños y necesitan de otros para sentirse seguro de si mismos.

Esa niña de 14 años quiere ser Educadora de guardería. La madre podría fortalecer  a su hija recordándole la pasión de ella, es eso que tu hijo quiere ser y que cuando habla de ello se le ilumina la cara. En particular, la madre comenzó a recordar a su hija que su estudio era un medio para lo que ella quiere, para desarrollar su pasión, y le ayudó diciéndole las veces que la había visto en el patio con sus amigas, enseñándoles y dándole clases jugando con ellas.

Si pretendes proteger a tu hijo, y abusas de un constante trasmitirle precaución, es posible que comiencen a observar lo fatídico que ocurrirá a su alrededor. ¿Qué le generamos?. Dolor para el futuro. Si alternamos con la posibilidad de lo sano, y le trasmites confianza en la vida, le generas confianza para su futuro.

Todo ya está ocurriendo, simplemente el cambio de la consciencia ocurre cuando conseguimos darnos cuenta, de que depende de nosotros cambiar nuestra forma de  observar, dependiendo desde donde observemos, así sentiremos y viviremos la realidad, y está en nuestra mano elegir la intención por la cual vamos a relacionarnos con él.

Te propongo algunas preguntas:

¿Qué le quieres trasmitir a tu hij@ la próxima vez que le veas?

¿Qué intención quieres elegir previo a relacionarte con él o ella?

¿Cuál es el futuro deseable para tu hij@?, ¿Le has preguntado? ¿Qué es lo que le apasiona?, ¿Le has preguntado?

Es mejor no suponer, cuando dispones delante de ti a una persona que es un individuo independiente dentro de si mismo. Es importante hacer una diferenciación, no es lo mismo Ser, que Hacer. Ello significa que como individuo podemos observarnos por cómo somos detrás de lo que hacemos. Cuando establecemos a alguien por los rolles que puede realizar, ponemos el peso en el detalle de los actos y posibilidades de hacer de la persona. Las capacidades existen en el Ser, y son inmutables, siempre están a nuestro alcance,  y son iguales en todo ser humano. Por ello somos de la misma especie. Puedes observar a tu hijo en base a la posibilidad de asumir rolles y formas de actuar y que como persona se convierta en una etiqueta para el resto del mundo y ello le permita interactuar en el mundo y sobrevivir, o bien puedes observarlo desde sus capacidades, las cuales le permitirá asumir infinitud de rolles. Esta es la herramienta a preservar en los hijos, su capacidad de adaptación más allá de estancarse en un solo roll, pues esta forma de mirar la vida es para protegernos, y jamás la vida parará ante ti.

Sería mejor observar a tu hijo como una persona inteligente, en lugar de una persona inteligente en matemáticas. Las matemáticas le darán una carrera, y con ello una seguridad. ¿Seguro?, tan sólo mira el momento actual a tu alrededor. Hasta han sido despedidos funcionarios, con los cuales adquirieron un compromiso de por vida, y el momento actual ha obligado a cambiar las reglas. La inteligencia de discurrir, lo cual le ha permitido ser bueno en matemáticas, le dará un recurso que podrá utilizar allí donde esté, y más allá de los cambios externos.

Algunas preguntas para que realices a tu hij@:

¿Qué es lo que te gusta?. Y busca que en su respuesta se diferencie entre lo que es un roll, a una cualidad. Fortalece su cualidad, llévale a que se haga consciente de su Ser.

¿Quién eres?. Podrá hablar de si mismo, comenzar a conocerse a si mismo por sus cualidades. Si te dice. Julio, es natural, no necesita ser nadie diferente, ya el nombre es una etiqueta para él, que le ayudará a relacionarse durante la vida. Pregúntale pro sus cualidades, llévale a que comience a etiquetar sus cualidades.

¿Qué te gustaría hacer de mayor?. Aquí es donde aparece el roll. Mantenle separado el roll de quien es, esto es clave para su desarrollo. Pues sus capacidades siempre le acompañarán, y su roll será una elección donde disfrutar. La capacidad es el recurso que le proporcionará seguridad, y el roll será su espacio de desarrollo creativo.

Mi sugerencia es que intentes siempre sostenes su visión, la de su pasión. Ello no isgnifica que un día cambie con su madurez, y  te adaptes a él. Su estudio será un medio para vivir su pasión. Conozco a muchos clientes que vienen a las sesiones de coaching con sus hijos, y el denominador común en ellos en el momento actual, es que no pudieron desarrollar libremente su visión y pasión. Hoy no saben qué hacer con sus estudios, y les cuesta determinar qué les gusta hacer. A veces los propios padres han marcado el camino que les ha separado de su verdadera naturaleza personal.

Práctica: Te propongo unos pasos para acercarte a tu hijo desde otra perspectiva, que puedes poner en juego la próxima vez que te relaciones con él:

1.-  ESCUCHA: Actitud de Interés y escucha. Pregúntale con verdadero interés por conocer su versión, que esta sea tu intención. Construye nuevas palabras, expresiones durante esos minutos, donde aceptes cualquier cuestión que diga tu hijo.

Es posible que observes frases que él dice que son tuyas, las copió y te las devuelve, de hecho son la base de los enfados y enfriamiento de las relaciones entre padres e hijos.

2.- EXPRESA: No le discutas ni cambies su versión. Dile que está bien lo que piensa. Espera unos instantes  y trasmítele como tu piensas sobre ello, pero cuidado, que tu energía no sea la de que es más verdad lo tuyo que lo de él.

3.- SILENCIO: Sigue escuchándole, deja que él sea el que hable, y guarda silencio, sólo escucha.

4.- FINAL: No termines diciendo lo que habitualmente hubieras dicho, deja la conversación aunque para ti sea a medias, permite que quede abierta la contienda, recuerda que tu hijo no es un competidor de ti mismo. Si eres mujer, deja que tu hijo piense y haga las cosas como el crea, déjale unos instantes con él mismo, que le acaricie su propio ser en sí mismo. Ayúdale a que conecte con él con tus silencios, y dejando de interpretar todo lo que ocurre.

Estar presente con tu hijo, a través de esta práctica, te permite más allá de lo bueno y malo, de lo que está bien o mal, mantenerte en una observación simple sobre lo que es, y es en ese espacio lo que genera la verdadera y tranquilidad, permitir y aceptar que lo que acaba de ocurrir ante ti, lo que acaba de expresar tu hijo es la realidad que ocurre, no es necesario cambiarla, si te acostumbras a generar este espacio, encontrarás tranquilidad, sosiego, esperanza, ilusión, silencio, bienestar y sobretodo amor en la relación con tu hijo, te permitirá sentirle a él.

Enséñale a aprender diferentes formas de funcionar:

Como ejemplo, pongo al sobrino de una amiga. Con seis años, levanta el tono de voz, grita. Lleva así poquitos años. Le dicen constantemente que no lo haga, sólo consiguen que lo haga más por sentir tu rechazo, que continúe por no conocer otra forma de actuar, o que se quede sumergido en un letargo de no expresión, por sentir la manipulación emocional.

Sin embargo, en cinco minutos, se le enseñó  diferentes niveles de tono de voz. Con las pistolas de agua, le dejamos que disparara a su madre, sólo si probada el tono bajo o medio. El alto ya lo tenía integrado y vivió otro tono. Al repetirlo, se comenzó a interesar, y preguntó que para qué servía hacerlo tan bajo. En este horario le dije, las personas que viven junto a nosotros siguen durmiendo. Fue el quien se interesó en comprender. Fuñe capaz de cambiar su acción y desde ahí buscó la comprensión. Fueron cinco minutos de esfuerzo e intención por parte de los padres de proponer una nueva experiencia a su hijo para solventar un asunto que generaba tensión a ellos y a su alrededor. El no gritaba por molestar, el seguía porque era a sus padres los que se sentían incómodos, y el sentía su emoción. Internamente hay un mecanismo, si no me aceptas, yo quiero que me aceptes y necesito llamarte la atención, pues por dentro me siento que no me aceptas como parte de ti. El niño acaba entregando su poder personal a ti, sin darse cuenta, se hace sumiso tuyo en busca de que le atiendas, porque cree que ahí le aceptarás. ¿Fuiste tú como padre quién lo rechazaste primero?. Estoy seguro y convencido de que un día en nuestra infancia sentimos ese rechazo, pues cualquier niño te acepta, desde bebés no te juzgan , son amigos de la realidad, de todo aquello que ante ellos.

Para este niño, nadie hasta ahora se había interesado en enseñarle una nueva acción, una  versión complementaria, pues dedicamos el tiempo en decirles Si o No, en lugar de ser excelentes y explicarles el motivo y detalle, ayudarles a que vivan algo diferente. Buscamos vivir las cosas de la misma forma para quedarnos tranquilos, o las vivimos tan diferente siempre que queremos parar.

Dos horas después estábamos desayunando, y él se apartó unos metros. Tenía una pistola de agua y dijo, -quien viene conmigo en voz alta. Su padre le dijo, no grites. A continuación, el niño volvió a repetir en voz baja, -quien viene conmigo”. Nadie lo percibió, había cambiado. Ahora lo dijo en voz baja y nadie se dio cuenta.

Esa es la gran capacidad del ser humano desde que nacemos. Nuestra capacidad de aprender. El había integrado su propio aprendizaje desde la experiencia, sólo es necesario alguien que se preocupe en generar para él, el espacio complementario. Cuanto más vivas en tus rolles y más control pongas en ello, mayor coste tenemos para enseñar a nuestros hijos desde la experiencia, para que vivan su propia experiencia, no memorizar la que tu definiste o viviste.

Mi sugerencia y coherencia, me lleva a decirte: Apoya el aprendizaje, no la memoria. Aportale que viva en el presente, no en el pasado.  La memoria puede servir como previo al aprendizaje, pero si no vivimos la experiencia conscientemente, sólo serán daos que más tarde nos evitaran mantenernos presente, y coartarán nuestra capacidad de elección y autoconfianza. Siento decirte que Tus palabras sirven de poco si no van acompañadas de la experiencia.

En esta familia tienen un segundo sobrino, en este caso de 3 años y  es difícil entenderle, aún balbucea. Se frustra al no obtener lo que quiere y levanta el tono de voz, en un constante tono de queja, por que no ocurre lo que él quiere.

Ante la subida del tono de voz, no se le dice que No a dejar de subir el tono. A los padres le cuesta decirle que No.  A cambio el recurso que se le ofrece es “dame un beso”. Tratamos de contrarrestar lo que la vida nos trae y es de valientes, todos somos unos valientes, es necesario reconocer que enseñar no es fácil, pues estamos limitados, pero un cambio de experiencia, una forma diferente de relacionarte te permitirá entrar en las posibilidades de aprendizaje, podrás generar recursos que te servirán para contarlos, para ponerlos en práctica y obtener el resultado que deseas.

El niño sabe decir No, los padres no saben decirlo, aún no han encontrado el beneficio que resulta de decir que No, para fomentar un espacio de aprendizaje para su hijo. Somos seres de extremos, nuestra mente dual nos posiciona en un lado u otro de la misma línea.

Mi propuesta es que te relajes, y disfrutes de hacerle vivir a tu hijo la experiencia complementaria que le ayude a convivir mejor en este momento social de reglas especificas que nos ha tocado vivir.

Hasta que no llegues a aprender de tu hijo, la herramienta innata del aprendizaje no será generada por ti para tu hijo. En el colegio esta herramienta es reducida incluyendo datos y más datos. Es como un disco duro de ordenador, si lo llenas de datos se hace más lento.  Se han mezclado datos reales que vienen de la experiencia y datos que vienen de relacionar otros datos que no has vivido. Se confunde los reales con los propuestos como posibles realidades.

Tienes en tu mano una oportunidad, la de alinearte a tus hijos, concoer cual es su esencia personal, para que un día puedas descansar tranquil@ por haber conocido quienes son. Hay quienes al jubilarse se dan cuenta de que se han perdido la vida de sus hijos, y para ellso puede ser tarde, ya no tienen recursos para volver a abrirse a aprender sobre lo que la vida te ofrece a cada instante, una oportunidad de observarla. Ella es paciente, lleva años esperando por ti.

El auto-aprendizaje desde la experiencia, es la llave del verdadero desarrollo personal, y si le das esa llave a tu hijo, te estará agradecido, preservarás su inteligencia natural.

Una vez los padres dejaron de actuar desde su pensamiento sobre su hijo de “que pesado es este hijo” y hacer nada por ello, Antonio comenzó a enseñar a su hermano a experimentar el bajar el tono de voz.

Deseo que sea útil este artículo.

Humberto Varas-Grande

 
Humberto Varas.
Máster Coach Integral.
Coach PCC por ICF

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